Preparar una ronda de financiación. Estrategia, ejecución y cierre.
Levantar capital es uno de los grandes retos a los que se enfrentan las startups en su proceso de crecimiento. Entender cuándo hacerlo, cómo estructurar el proceso y qué elementos marcan la diferencia resulta clave para aumentar las probabilidades de éxito.
La Plataforma ONE celebró el pasado 12 de junio de 2026 el webinar “Cómo preparar una ronda en una hora”, una sesión orientada a ofrecerte una visión clara, estructurada y accionable del proceso de levantamiento de capital.
La sesión contó con la participación de Enric Ayala, CEO de Nexen Capital y de Pitch & Shark, y ex analista de Venture Capital, quien compartió la experiencia adquirida tanto desde dentro de los fondos de inversión —estuvo en el Fondo de la Bolsa Social y en Ático Ventures— como acompañando a startups en sus rondas.
Como él mismo resumió, su objetivo fue trasladar una metodología capaz de “hackear el proceso de levantar rondas”, explicando “cómo hacen estos fondos para analizar una compañía y cómo os podéis presentar vosotros y vosotras mismas”. La sesión se estructuró en dos partes: una primera más teórica sobre la estrategia y una segunda con un caso práctico real.
Levantar capital es un proceso, no un evento
El primer gran mensaje de la sesión fue invitar a entender el fundraising no como un acto puntual, sino como un proceso que exige preparación, enfoque y constancia. Para ello, Enric Ayala indicó que levantar capital se parece mucho a buscar empleo. En ambos casos uno empieza por preguntarse qué quiere y qué está dispuesto a aceptar, y después se prepara a conciencia; del mismo modo que ante una entrevista trabajamos el currículum, en una ronda preparamos el deck, el plan financiero y el resto de documentación. Y, como en todo proceso competitivo, conviene no perder de vista la escala del reto, ya que como él mismo mencionó, “el agente inversor llega a analizar hasta tres mil compañías al año”.
Esa competencia explica unas cifras que ayudan a contextualizar. Menos del 2% de las startups consiguen levantar capital, y 9 de cada 10 compañías que logran una primera ronda, no consiguen cerrar la siguiente. De ahí que insistiera en que “el éxito no se mide solo por cerrar la ronda actual, sino por hacerlo sin comprometer el futuro”.
¿Cuándo tiene sentido abrir una ronda?
Durante este apartado se trasladó la idea de que levantar capital no debe entenderse como un objetivo en sí mismo, sino como una herramienta al servicio del crecimiento. En este sentido, se destacó que “no todas las startups necesitan abrir una ronda en el mismo momento, sino cuando existe una alineación clara entre tracción, mercado y objetivos”.
Enric Ayala pidió a las personas asistentes que se quedara con una idea, que, en forma de pregunta, conviene hacerse antes de empezar: “si vamos a buscar financiación, ¿dónde debemos de estar al cabo de 12 a 14 meses para seguir siendo de interés de los próximos agentes inversores?”.
Esto implica conocer las métricas que el negocio debe alcanzar y haber hablado ya con los agentes inversores de la siguiente etapa. Cuando esto se traslada bien, para los agentes inversores demuestra que se han “hecho los deberes” y que existe una ronda preparada de forma profesional.
Una estrategia para acelerar la ronda de 11 a 5 meses
En este punto, Enric partió de una realidad que muchas personas fundadoras conocen bien: una ronda suele llevar, por la vía tradicional, entre 8 y 11 meses de trabajo. Frente a ese horizonte, planteó una metodología —inspirada en lo que observó en compañías como Payflow y que hoy aplica en Nexen Capital— capaz de reducir ese tiempo a menos de cinco meses y, de paso, aligerar la carga de trabajo de las personas fundadoras de forma notable.
La clave de ese ahorro está en comprender el embudo del agente inversor para anticiparse a él. Conviene recordar que, en torno al 60% de las compañías que recibe un fondo inversor son descartadas en la primera etapa simplemente por no encajar con su tesis de inversión, de modo que un análisis previo de encaje permite no perder el tiempo y centrarse en quien realmente puede invertir. A partir de ahí, la idea es llegar tan preparados que el agente inversor pueda saltarse las fases iniciales de su propio proceso: si se le entrega de inicio toda la información que necesita, percibirá que “este proyecto está preparado” y avanzará mucho más rápido en su análisis.
En esta misma línea, Enric subrayó que la forma de comunicar la oportunidad forma parte de la estrategia tanto como su contenido. El idioma, sin ir más lejos, no es un detalle menor: recomendó preparar la documentación en inglés además de en español, porque transmite vocación de expansión internacional y da a entender que se está conversando también con fondos internacionales. Y dedicó una atención especial a la generación de FOMO, ese miedo a perderse una oportunidad que tantas veces mueve las decisiones de inversión. No en vano, apuntó, “los mejores fundraisers son precisamente quienes mejor saben generar ese FOMO, ordenando los contactos para que la sensación de competencia juegue a su favor”.
Preparación de los materiales: deck, plan financiero y data room
En su vertiente más operativa, la sesión recorrió los materiales que toda startup debe tener listos. Siguiendo con el símil del currículum, Enric describió el deck como esa carta de presentación de entre 15 y 25 diapositivas con la que se traslada al agente inversor hacia dónde se quiere llegar, acompañado de un plan financiero mensualizado a 36 meses. A ambos sumó el data room, el espacio donde se ordena con detalle toda la información de la compañía, y para el que recomendó Notion por lo cómodo que resulta de navegar desde la perspectiva del agente inversor.
Fue en este punto donde lanzó una de las advertencias clave de la sesión, a propósito del uso de la inteligencia artificial. Aunque la IA resulta muy útil para acelerar la redacción y la construcción del data room, conviene no delegar en ella el diseño del deck: “si hacéis el deck con la inteligencia artificial, eso genera una muy mala impresión para el agente inversor”, explicó, porque tiende a ofrecer un mismo diseño para todos en un proceso que, precisamente, premia la diferenciación.
Identificar agentes inversores, construir el pipeline y contactar bien
La captación de agentes inversores fue otro de los bloques con más contenido práctico. El punto de partida de Enric fue claro: “invertir en startups es, ante todo, un negocio de personas y de confianza, donde una buena presentación pesa mucho más que un contacto en frío”. Enviar el mismo mensaje genérico a todo el mundo, advirtió, transmite justo la señal contraria a la que interesa, porque da a entender que la oportunidad ya ha pasado por las manos de medio ecosistema.
Sobre el plano más táctico, recomendó construir una cartera de al menos 300 agentes inversores, clasificarlos por encaje y afinidad —en niveles alto, medio y bajo— y gestionarlos con un CRM que permita saber en qué fase está cada conversación. Y volvió sobre una idea que define bien el ritmo del proceso: “una ronda es, a la vez, un sprint y una maratón”. Conviene concentrar los contactos en un margen breve de tiempo para que todos los agentes inversores avancen más o menos en paralelo, de modo que, si varios se interesan, esa coincidencia genere una sana sensación de competencia entre ellos.
Caso práctico: preparar una ronda en menos de una hora
La sesión incorporó un bloque práctico orientado a aterrizar los conceptos tratados a lo largo del webinar y demostrar cómo trasladarlos a un caso real en un corto periodo de tiempo.
Mediante un caso real preparado de forma interactiva con la herramienta de IA Claude, Enric tomó a Glovo como ejemplo para aterrizar todo lo anterior. El ejercicio arrancó por la definición de la estrategia de ronda —cuánto levantar, qué dilución asumir y a qué valoración—, mostrando cómo, en un caso de medio millón de euros, una dilución de entre el 10% y el 15% situaría la valoración entre los 3 y los 5 millones postmoney, una cifra que después conviene contrastar con el mercado a través de rondas comparables.
A partir de ahí, el recorrido fue mostrando, paso a paso, cómo identificar a los agentes inversores que encajan, preparar las introducciones apoyándose en founders del portfolio, organizar el pipeline en un CRM y generar los mensajes de contacto. El ejercicio culminó en la fase de negociación, respetando el orden lógico del proceso: primero el deck, después —solo si hay interés real— el acceso al data room y, finalmente, la propuesta del agente inversor para liderar la ronda con sus condiciones.
El ejemplo sirvió, además, para reforzar una de las ideas de fondo del webinar: el peso que tiene la percepción en la valoración. Enric recordó el caso de una compañía participada por la Bolsa Social que, buscando inicialmente 400.000 euros, generó tanto interés que terminó cerrando 4 millones. La conclusión fue clara: “cuanto mayor sea la percepción del potencial que se logra transmitir, mayor será también la valoración que el mercado está dispuesto a reconocer”.
Un espacio para resolver dudas y aterrizar aprendizajes
La sesión finalizó con un turno de preguntas en el que las personas asistentes pudieron plantear sus dudas y profundizar en los temas tratados. Este espacio permitió aterrizar los contenidos y adaptarlos a situaciones concretas, reforzando el carácter práctico del webinar.
¿Quieres conocer todos los detalles? Puedes ver el vídeo completo del webinar y acceder paso a paso a las principales recomendaciones compartidas durante la sesión.
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